La hermosa niña nació sin brazos, pero puede tocar el violonchelo y llevar una vida plena.

Hace 20 años nació Inga. Vino al mundo sin extremidades superiores, y debido a esto, sus padres la abandonaron en la sala de partos. Durante un tiempo, la bebé vivió en un orfanato, pero a pesar de un comienzo tan complicado en la vida, la fortuna le sonrió.

A los dos años y medio, una familia de América, en Pensilvania, la adoptó. Intentaron hacer todo por ella.

Desafortunadamente, ya era imposible adaptarle prótesis. Pero para sorpresa de todos, aprendió a realizar todas las tareas domésticas con sus piernas.

Inga aprendió, paso a paso, a vivir de manera independiente: al principio fue realmente difícil, pero ahora puede escribir, tocar el violonchelo e incluso conducir.

Inga acepta que sería difícil para ella usar prótesis. Es mucho más cómodo realizar todas las acciones con sus piernas.

Actualmente, estudia en el estado de Atlanta y desea convertirse en abogada.

Además, Inga es muy animada y amigable; tiene muchos amigos e incluso una pareja. El hombre acepta a su amada tal como es y la apoya siempre.

Ella no quiere recordar a sus padres biológicos, aunque en algún momento los padres adoptivos intentaron encontrar a la madre de su hija.

Inga cree que su verdadera familia está en los Estados Unidos. Ellos son quienes la criaron y le dieron todo para hacerla feliz.

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