A mãe perde os membros após o parto, mas encontra consolo no amor da filha

Krystina Pacheco, una valiente madre de Texas, se sometió a una cesárea para dar la bienvenida a su hija Amelia al mundo.

Después de un parto aparentemente sin problemas, Pacheco experimentó un evento potencialmente mortal solo dos días después de ser dada de alta del hospital.

Tenía fiebre, vómitos y dificultades para respirar, y le diagnosticaron un shock séptico, una enfermedad grave en la que el cuerpo reacciona de manera agresiva a una infección.

La salud de Pacheco empeoró y su familia estaba comprensiblemente angustiada. Los médicos le dieron solo un 20 % de posibilidades de supervivencia.

Durante su estadía en el hospital, Jacob, su esposo, tuvo que encargarse del cuidado de su recién nacida Amelia y de su hijo pequeño.

Dependió del apoyo de su familia y amigos para superar este momento difícil, y su presencia constante le dio esperanza a pesar de la incertidumbre sobre el estado de Krystina.

Pacheco pasó las primeras dos semanas en la unidad de cuidados intensivos y recibió el tratamiento necesario. Para mediados de noviembre, su condición mejoró.

Los médicos le quitaron el tubo de respiración, lo que le permitió volver a hablar.

Sin embargo, Pacheco despertó de su coma inducido por medicamentos y recibió la desgarradora noticia de que tendrían que amputarle las manos y los pies debido a los daños causados por su tratamiento intensivo.

A pesar de las dificultades, Pacheco perseveró con una fuerza inquebrantable.

Actualmente, se entrena en casa para reconstruir su fuerza física y pronto comenzará la rehabilitación ambulatoria para aumentar su independencia en las actividades diarias.

Aunque el regreso a la vida cotidiana presenta nuevos desafíos para Pacheco, sigue agradecida por su capacidad para cuidar no solo de sus hijos, sino también de sí misma.

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